Por largo tiempo, el cristianismo ha sido aceptado y adoptado por las grandes masas de ciudadanos, de distintos pueblos, países y continentes. Una creencia forjada en emblemas, morales, salvación, para aquellos justos y arrepentidos que acepten a tal deidad.
Al igual que muchos aspectos de nuestras vidas, el cristianismo comenzó una época en la cual sus escudos y propagandas se dispersaron por los rincones más inhóspitos de nuestra realidad. ¿ A qué se debe esto?, existen muchas generaciones que adoptan tal estructura de fe, simplemente por una herencia de antepasados que decidieron hacer lo mismo, sin embargo, muchos jamás cuestionaron los cimientos de aquellos relatos, más allá claro esta de lo que se desprende de aquella bibliografía, aceptada, creída y admirada por su contenido.
Es claro, respetable y entendible la búsqueda de respuesta. Y si esta búsqueda termina con una creencia como en el cristianismo, esto es como dije comprensible.
Sin embargo este fenómeno ( y me refiero a fenómeno en relación a la gran cantidad de adeptos que tiene el cristianismo) presenta una cualidad que no puede ser pasada por alto, dicha cualidad se puede resumir en promesas de salvación, perdón y felicidad eterna junto al creador. Todo esto versus, castigo, eterno, dolor, etc; por no aceptar a dicha deidad.
Son justamente estos detalles los cuales me invitar a pensar en una hipótesis sobre el por qué de tanta aceptación por nuestros pares con respecto al cristianismo y esta es la siguiente. Es mucho más atractivo aceptar, creer, reconocer a un dios forjado en promesas y castigos que otra explicación, esto último sucede a nivel de conciencia e inconsciencia, es decir, muchos saben que aquella fe se resume en el miedo al castigo o a la atractiva promesa de salvación, mientras que otros hacen lo mismo pero en lo más profundo de sus pensamientos, su inconsciencia.
“Que triste sería la existencia, si no existiera un más allá, una salvación una meta junto al padre”, estas palabras fue el relato de un cristiano muy reconocido en nuestra país, (Alberto Hurtado).
Sera el cristianismo una creencia que en lo sublime obliga a la aceptación de la misma. Esto me recuerda los panfletos de Hitler, para que sus ciudadanos delataran a los judíos refugiados.
¿Quién sabe?